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lunes, 20 de junio de 2016

Un poquito de Funza.

Monumento Chibcha en la Plaza de Funza.
Amanece temprano en la ciudad de Funza y llueve nuevamente; este será el relato más corto que escribiré.
Ander me invita a desayunar un tinto con un tamal que preparan en la panadería de la esquina de casa. Allí nos atiende Carolina, una muchacha amable, simpática y muy atractiva. Ander le saca palabras y una sonrisa con facilidad, cualidad que no poseo y me hace gracia.
Volvemos a casa y desayunamos como reyes, luego cada uno inicia su actividad.
Nuestros días se han vuelto agradablemente rutinarios. Ander trabaja desde casa, yo volví a estudiar. A las 10 de la mañana hacemos un descanso, tomamos la pelota de básquet y vamos a jugar canastas en el parque que se encuentra a dos cuadras de casa. Al mediodía, dependiendo de los ánimos, cocinamos o vamos a comer algo fuera de casa. Ya por la tarde Ander acompaña a Adriana a la facultad y yo derivo por ahí.
He conocido unos lugares muy lindo para tomar un tinto y escribir mientras medito en los siguientes pasos del viaje.
En una semana retorno a Ecuador y aquí llueve, se despeja, sale el sol, se nubla y vuelve a llover.
Recorrí pocos lugares, como dije, este se volvió agradablemente rutinario.
A mi regreso de Ecuador el movimiento será otro, mientras, disfruten de las fotos.




The dawn was settled early in the Funza's morning and again is raining, this time my related story will be the shortest one. Ander invites me to have breakfast: a coffee (tinto) and a tamal, things that are made in a corner's bakery. Over there a lovely, funny and very attractive girl helped us. Ander took a smile and words out from her with ease, attribute that I'm not owner and made me laugh. Returning back to home and had a king's breakfast, then each one begin with our daily basis activities. Ander works from home and I get back to study. 10 in the morning, a short break was settled to grab a basketball ball and heading to play in a park close to home( about 2 blocks).At noon, depending on the moods, we make some lunch or go out for lunch. At afternoon, Ander goes with Adriana to College and then I reroute my way. I met some lovely places to take a Tinto and to write whilst I think about my next steps on this journey. I have been in few places as I said, this turned out as a nicely routine. In a week I will return to Ecuador, here meanwhile it rains, it clears up, sunny, cloudy and back with the rain. In my return to Ecuador the activities will be other, in the meantime, enjoy the pics.

Ander errando otra canasta

lunes, 13 de junio de 2016

De los días a Bogotá -parte II-

De Otavalo a la frontera.
Despierto, aún estoy en el bus. No falta mucho para llegar a Quitumbe, terminal sur de Quito. 
Me tomo unos minutos para ordenar mi mochila y luego tomarme el Trolebus (bus interurbano con carril particular de la ciudad capital). Según las indicaciones de Ayrton debería tomarme el Trole que va a la "Y" y bajarme en alguna estación que no sé porque empiezo a preguntar como llegar a la UTE en vez de leer lo que yo mismo escribí en mi cuaderno.
Apretados nos ordenamos en el interior del transporte y este hace su largo recorrido pasando por el centro de la ciudad.
En el parador "La Carolina" desciendo y camino hacia la UTE que es el punto de referencia para ubicar el local de los padres de Ayrton. Al frente del edificio de la Cruza Roja se encuentra Un lugar especial, lugar de desayunos y comidas. Ingreso y conozco a Letty y luego a Jorge, los padres de mi amigo. Me invitan a dejar mis cosas y tomar un desayuno. 
La buena onda que hay en el local me gusta. El señor Jorge es muy ameno en el trato y me siento cómodo estando allí y conocerlos.
En la mañana el trabajo en el local es de preparar el Seco de pollo para el desayuno y también almuerzo. Se preparan diferentes platos en la semana, aunque lo que más piden los clientes es el Seco de pollo. Cierto, el Seco es un plato típico de Ecuador, bien caserito, a base de pollo, cebolla, tomate, papa y otros ingredientes que ya descrubriré.
El local se llena de clientes a la hora del almuerzo y el movimiento es constante. Por suerte no se agita ninguno y esa buena vibra continúa en el aire del local.
En la tarde, al terminar el trabajo, conozco la casa de Ayrton. Cenamos y después de una ducha me acuesto a dormir este primer día en Quito.
Hace mucho no me despertaba temprano para "trabajar". Cierto, desde Coroico que no lo hacía.
La mañana en Quito es fría. Desde donde estamos se ven las luces de la pista del aeropuerto cubierta por una tenue niebla. Caminamos unas cuadras para tomar el bus que nos deja en el local. Esta será la rutina en mi estadía en Quito, disfrutando cada momento en el local y los sabores que pruebo. Confieso que he estado algo desatento en los nombres de las comidas y sus preparaciones. En cada charla con amigos es uno de los temas recurrentes, así que de ahora en más llevaré un anotador.
El martes conozco a Marianne, amiga de Ayrton, quien me invita a conocer Plaza Fosch y compartir una cerveza. La charla no se extiende mucho, pero volveremos a vernos.
Al día miércoles conozco a Luis y Gladys, los padres de Melany. Me invitan a comer a un lugar donde preparan comida de Otavalo. Como Tortillas de Caucara y de beber Morocho. La tortilla no es como la tortilla que estaba acostumbrado y el Morocho me pareció similar a la Mazamorra argentina.
El placer de conocer a los padres de mi amiga me pone contento. A pesar que nuestra amistad es reciente, parece como si fueran muchos años.

Termina la semana en Ecuador, este viernes es feriado nacional. Tomo la decisión de viajar con el padre de Melany a Otavalo, un pueblo al norte de la capital.
Me voy conociendo poco de Quito y no me disgusta en absoluto, siempre hay una oportunidad para volver.
Un lugar especial para mi.

La mañana del viernes me despido de los padres de Ayrton. Mi estadía en su hogar lo recordaré y agradeceré siempre. La ayuda que me brindaron es ENORME. Me invitan un último desayuno y luego emprendo viaje a Otavalo.
En el camino me invitan un café y un queso de hoja muy rico.

Otavalo es un pueblo pequeño y muy hermoso.
Es el turno de despedirme del señor Luis y continuar mi viaje a la frontera.
Lo que queda de este relato es corto.
Viajo hacia Tulcan en bus, desde allí tomo un mini-bus a la frontera en Rumichaca. El ingreso a Colombia es rápido, aunque hay muchisimos ecuatorianos que cruzan al vecino país a hacer compras.
Tomo el primer bus que se dirige a Bogotá y sin respirar, en un movimiento continuo, me vuelco en el asiento y descanso.

Al día siguiente llego a la terminal de Bogotá. Las nubes cubren el cielo y algunas gotas caen en la ciudad. Desde aquí hasta Funza es menos de 1 hora de viaje.
¿Por qué Funza? Allí vive mi amigo: Ander.
Hace 1 año y medio vive en Colombia y este reencuentro es muy especial para mi.
Bajo de la buseta, camino hasta encontrarlo y darle un gran abrazo.
Nuevamente estoy en casa.

lunes, 6 de junio de 2016

De los días a Bogota -parte I-


Mi primer caminata en Cuenca.
Salgo de Zumba con los primeros rayos de sol. Camino por la ruta cuesta arriba rumbo a Loja, mi próximo destino en Ecuador.
Hace mucho no hacía dedo en el viaje y tenía resultados efectivos. La última vez fue en Abra Pampa, Jujuy. Estar en la ruta, expectante del devenir del viaje, es una sensación que extraño cuando estoy mucho tiempo quieto en un lugar. Me gusta estar conociendo lugares, pero, escuchar los sonidos en la ruta, el viento que te atraviesa, el sol, las nubes que te acompañan, a veces algunos aromas nuevos, es gratificante para mi alma viajera.
Un camión se detiene y con él viajo a Loja. El camino sinuoso entre montañas y las yungas del sur del Ecuador no me dejan dormir. En el camino nunca se debe dormir. 
Cuatro horas de viaje para arribar a Loja. Consigo donde hospedarme y descanso.
Caminando Cuenca bien arribe.
La noche llega pronto después de mi arribo. Salgo a caminar en una ciudad que ya duerme a las ocho de la noche, pero por un golpe de suerte encuentro un lugar abierto para comer algo: Tigrillo con un tinto -café-. El Tigrillo es un plato a base de plátano con queso y huevo, ¡muy rico! Estos nuevos sabores que decoran mi viaje son de gran aporte para continuar.
Al día siguiente, al amanecer, viajo a Cuenca, la ciudad que me enamora de Ecuador.
Cuenca, puentes y ríos.
Cuenca tiene cuatro ríos que la atraviesan, está rodeada de montañas (está en un valle), conserva construcciones coloniales y hay un gran movimiento intercultural.
Aquí en Cuenca me hospedo en "La Cuencana", un hostal muy familiar y donde conozco a Malte y Syo. Ambos viajeros ya llevan un largo recorrido por Latinoamérica y sus experiencias me enriquecen. Camino la ciudad, admiro sus puentes y sus calles diminutas. Debo aclarar que junto con el cielo, los puentes y las montañas son los paisajes que más me gustan. En Cuenca hay muchos y me motiva a pintarlos. Me dedico a ellos en las mañanas, a la pintura en acuarela y caminar a la orilla de río Tomebamba. En el puente Mariano Moreno me gusta quedarme sentado y escuchar el crepitar del agua en descenso.
El día sábado conozco a Les, hermana de Melany, mi gran amiga artista con quien hemos pasado largos encuentros risas en Buenos Aires. Les estudia piano en la universidad de Cuenca y cantará conmigo un set del flaco Spinetta en septiembre en un centro cultural de la ciudad. Almorzamos juntos Mote Pillo, un gran plato de sabores cuencanos. Caminamos para conocer la ciudad y más tarde tomamos un café con chocolate. 
Al regresar al hostal Malte y Syo me invitan a ir a tomar una cerveza en un bar de la ciudad. Hay más movimiento la noche del fin de semana. Nos adentramos en un bar e intentamos mantener una conversación medianamente fluida con Syo. Este joven japonés habla poco español y nada de inglés -tampoco soy un erudito en la materia-. Logramos hacernos entender y entenderlo. A mi estas situaciones me parecen muy cómicas, como jugar a "dígalo con mímica". Syo viaja desde Alaska a Ushuaia en bicicleta y lleva 1 año y 10 meses de esta travesía. Es sumamente interesante -intentar- entender sus experiencias en el viaje.
Un amigo me invita a quedarme en casa de sus padres en Quito y sin mucho que pensar me dispongo a viajar a la capital ecuatoriana el día posterior.
Si bien Cuenca me gusta mucho, irme no me cuesta lo mismo; será porque sé que volveré pronto (?). El bus sale a las 10pm de la terminal y el viaje es de 10 horas. Diez horas durmiendo no está mal. No llego a despedirme de Les, pero seguimos en contacto.

Ahí vamos nuevamente, a la mitad del mundo.


viernes, 20 de mayo de 2016

Ventana a la sonrisa -Window to the smile-

Ayacucho desde el balcon.
Regreso a Lima, pero antes…
Termina el tramo compartido con Andrés. Ambos regresamos a Cusco después de la misión Aguas Calientes. Exhaustos, nos derrumbamos en las literas del -quinto- hostel cusqueño hasta el otro día. Desayunamos por última vez en compañía y nos despedimos hasta que nuestros caminos se crucen nuevamente.
Dos cosas más de mi estadía en Cusco.
He iniciado un proyecto audiovisual que vera luz en agosto. Gracias a esto he conocido a una cantidad enorme de estudiantes de artes visuales, maestros y artistas. El movimiento artístico en Cusco es grande y sus autores comprometidos y con ganas de compartir.
He encontrado un lindo lugar para desayunar, merendar y cenar. Los personajes que conforman el lugar son personas maravillosas. Si van a Cusco dense una vuelta por ahí, van a disfrutar de buena comida y un lugar cálido.


De Jaen a San Ignacio.
 Ayacucho, la capital peruana, Jaen y un nuevo país: Ecuador.
He estado tres días en Ayacucho, he caminado bastante y hasta me han enseñado como se prepara el Ají de Gallina, mi plato preferido -hasta ahora- en Perú.
Pero con todo esto, aún no me siento cómodo y en Lima decido acelerar mi viaje a Ecuador. Así que, un día después de mi llegada a la capital, parto al norte; nuevamente Jaen, como hace dos años atrás. 
La Balsa, frontera Perú-Ecuador
Jaen, está en el extremo norte de Perú. Una ciudad pequeña, con su universidad en lo alto de un cerro y cientos de moto-taxi. En Jaen me hospedo en un lugar muy económico y al fin puedo lavar mi ropa que se acumulaba desde Cusco -acumular ropa sucia no es recomendable, no lo hagan en sus casas-. En fin, el clima, inestable, como su servidor, no me dejó secar completamente un abrigo. 
Viajo a San Ignacio en la mañana del día siguiente. En el camino, a unos kilómetros de Jaen, nos detienen unos encapuchados con armas de fuego. Hace dos años atrás sucedió lo mismo, y la sorpresa de encontrarme con ellos deteniendo la combi no fue nada agradable; esta vez estaba preparado mentalmente. Estas personas cuidan la zona de los asaltantes de la ruta -así como en el lejano oestes- y según los pasajeros han cesado. 
La ruta hasta San Ignacio esta pavimentada y se tarda 2 horas lo que antes se hacía de 4 a 5 horas. Aquí en San Ignacio hace dos años atrás almorcé en lo de doña Marta, una casa de comidas, muy familiar, a un lado de la terminal en lo alto del pueblo. Su comida es exquisita, sin exagerar, la mejor que pruebo en Perú. Esta vez almuerzo, tranquilo y satisfecho, un picante de carne, con su sopa y su jugo. La comida me hace feliz.
Ya en la frontera, en La Balsa, espero el camión que me llevará a Zumba, el primer poblado del Ecuador por esta ruta.
Cierto; esta ruta es poco conocida, no hay turistas, ni mochileros, es muy tranquila y su paisaje, de selva-montaña, es especial.
En este camión, acondicionado con algunos asientos de madera para que los pasajeros se sienten, viajo sintiéndome en un safari. Es divertido viajar así.
Descanso en Zumba y al día siguiente continuo camino a Loja. 
Ecuador tiene una energía linda, chévere, como dicen aquí; me gusta.
Vamos por más!

Returning back to Lima, but before of it... 
Our path shared with Andrés closing up. Both of us returned to Cuzco when we accomplished our mission: Aguas Calientes. We were exhausted, so we lay dow over the bunk of our -fifth- hostel in Cuzco till the next day. We shared our last breakfast together, and we had to said goodbye each other just until our paths cross together once more.

Two more things of my stay in Cuzco.
I just started an audiovisual project, which it will be revealed in august. Thanks to it, I met a great amount of visual art students. The art movement in Cuzco is amazingly huge and the commitment of the authors with their willingness to share.
My place in Cusco.

I have found a pretty place to have my breakfast, my lunch and my dinner. The different characters of this scene are wonderful people. If just in case you visit Cuzco, do not forget to take a chance over there, you will find a place to enjoy good food and a warmming place.

Ayacucho,  Lima, Jaen and a new country: Ecuador.
I have been three days in Ayacucho, I walked a lot and either the residents taugth me how to prepared a dish called "Aji de Gallina", take note aside my favourite peruvian dish till now.
But, Unfourtunatly I'm still not feeling comfortable so in Lima I decided to speed up my trip to Ecuador. So, one day after my arrived to the capital city I made my departure to north, and finally again in Jaen, like two years ago.
Jaen is located in the north side of Peru. A small city, with its own university at the top of the hill, and hundreds of moto-taxi -motorcycle-taxi-
At Jaen I stayed in a very affordable and cheap place, and finally I can wash all my dirty clothes gathered from Cuzco -gather a bunch of dirty clothes is not quite well recommended, never do at home-. Anyway, the changeable weather, as who is writing, never let me dry my coat totally. Then I keep my trip to San Ignacio at the next day morning. By the way, two masked guys stopped us with fire guns, which is something that it also happened two years ago, this sudden surprise, find them stopping the bus was not pleasant at all; this time I was no mentally prepare for it. Those people are the guardians of the local people from the route assaulters- pretty much like the far west- and according to the pasengers they just cut down a little bit.
The route to San Ignacio is already pavement and only took me two hours instead of four or five that used to take. Two years ago, here in San Ignacio, I had lunch in Doña Maria's place, a familiar placer right at the side of the teminal at the highest of the town. Her food is exquisite, with any bragging the best food I ever taste in Peru. For my lunch I took Picante de Carne,with its belonging soup and juice. What I can say? Food makes me happy.
Already in the border line, La Balsa, I wait for a truck to carry me to Zumba, the first town to Ecuador tripping by this route. By the way, this route is not very well know, there is no tourist, not even hitchhiker, it's a very quiet zone, also its landscape and exquisite jungle-mountain. On this truck, set up with some wooden seats for the passengers, I felt like if I were in a Safari.
I got rest in Zumba, and then I keep my journey to Loja.
Ecuador has some amazing and wonderful energy, chevere, like the local people use to say, I like it.
I go for more!!


lunes, 9 de mayo de 2016

Caminar me basta -walking is enough for me-

Desde el Templo de la Luna
Despidiéndome de Cusco, ciudad dinámica y cultural.
Cusco me deja mucho más de lo que parece. Repleto de sabores y colores, de amaneceres temprano y viento frío. Cusco es una ciudad que te obliga a caminarla. Caminar, tomarse un descanso y disfrutar. Hay mucho para ver y donde perderse. Sus calles pequeñas con piedras gigantes e históricas, algunas conducen a valles sagrados, algunas simplemente al lugar que elegiste para el goce diario de la comida peruana.
Esta semana de mudanzas constantes -me mude 4 veces de hostel- y de haberla compartido con Andrés, se va cargada de charlas de arte, artistas y futuros artistas cusqueños.
Hago un último movimiento, el Templo de la Luna, luego viajo al norte...


Anotaciones que se pierden en el transcurso del viaje.
Dejo Ollantaytambo y sus ruinas. A mi espalda un pueblo cargado de turistas, a un lado, Andrés, compañero de viaje, y al otro lado, las vías del ferrocarril hacia Aguas Calientes. Las montañas, el río, las nubes, el sol y la brisa contante acompañan nuestro andar.
El primer día caminamos 14km y armamos campamento en el '83km'. Desde allí se podía ver una montaña hermosa con nieve en su copa. No sabemos cuál es el nombre de esta montaña, pero el paisaje nos dejo asombrados. Cenamos unos sandwich junto al río. El cielo nos regala una noche estrellada, lleno de luces en movimientos; hace mucho no veía los satélites orbitar nuestra atmósfera. Nos dormimos temprano.
La mañana siguiente, con los primeros rayos del sol, desarmamos el campamento y retomamos la caminata. Desayunamos en unas ruinas después de haber caminado 6km, de ahí en más no nos detendríamos hasta llegar a Aguas Calientes.
Agotados, buscamos hospedaje y luego almorzar.
El camino desgasto mis piernas, lastimo mis pies y rompió mis zapatillas. Cuarenta y cuatro kilómetros.
Machu Pichu quedará para otra ocasión nuevamente.
La caminata a mi me sobra y basta.
Tierra, agua, cielo. Caminando de Ollantaytambo a Aguas Calientes.
Saying goodbye to Cusco, cultural and dinamic city. Cusco leaves me more than it looks like. Plenty of flavours and colours, early dawns and a chilly wind. Cusco is a city that means to be walked. Walk, take a break and enjoy it. There's too many things to see and get lost. Its small streets made of gigantic and historical stones head to sacred valleys or just to a place to enjoy the daily basis peruvian gastronomy.
This week of constant moves -I've changed my hostel about 4 times- was full of art tertulias, artists and new coming Cusco artists and glad to shared it with Andrés, also.
I make one last movement, el Templo de la Luna (Moon's Temple), and theb headibg to the north.

Some notes that get lost during the trip.
We left Ollantaytambo and its ruis. Behind me there's a town fully of turist, by my side it is Andrés, my journey mate, and on the other side, the railway train to Aguas Calientes. The mountains, the river, the clouds, the sun and the tenacius breeza are our walking companion.
The first day, we walk 14km (8,7miles) and we settled up our tent over the '83km'. From that point, we were able toto check a beatiful mountain covered with snow on the top. We did not know the name of it, but the landscape left us astonished. We had dinner close to the river and rest early.
At the next morning, with the first sun rays, we broke camp and went back to our trip. After walked around 6km (3,7miles), we had breakfast close to some ruins, and from that pointwe took the determination to not stop till Aguas Calientes
Exhausted, we looked for hosting and then for something to eat.
That trip abrade my legs, hurting my feet and breaking my sneakers.
Forty four kilometers (27,4miles) were made.
Machu Pichu is booked for other time again, this trek is enough by now.

lunes, 2 de mayo de 2016

A dos cuadras de casa, en Perú

La noche de Cusco, fria y estrellad
He dejado La Paz y he visitado la comuna Santana.
He vuelto a Cusco, capital de antiguo imperio Inca.
Empecé con el pie izquierdo en Cusco. El hostel donde iba a hacer un voluntariado ya tenía personal. Realmente me re cagaron. Nunca vi a un voluntario en ese hostel. Quedaba en la punta de un cerro, literalmente. Subir era un calvario y me quedé ese día porque bajar con el peso de la mochila, cansado y defraudado, no daba.
Finalmente me estoy hospedando en un hostel cerca de Plaza de Armas, la plaza central de Cusco, a precio económico y con un amigo, Andres, que conocí en La Rioja en casa de una couch.
Cusco, denominada la capital arqueológica de América, tiene muchísimos lugares para conocer, muy atractivos, ademas de Machu Pichu. El inconveniente es el costo de ingreso a esos lugares: bastante elevado (al menos para mi bolsillo). Así que camino por la ciudad, dibujo y pinto en las plazas.

Caminar Cusco significa: subir escaleras -muchas escaleras-, toparse constantemente con los jaladores de las casa de turismo o de los restaurantes; encontrarse con muchos turistas, muchas camara de fotos, muchas iglesias, capillas, conventos, perros callejeros, policias con silvatos dirigiendo el transito, veredas pequeñas -más pequeñas que en el centro de Salta- y mujeres muy lindas.
Otra cosa que estoy disfrutando es la comida peruana, que tiene fama internacional y bien merecida. El costo de los menúes es muy económico y los platos repletos de felicidad para mi cuerpo. El menú es, entrada, principal y una bebida (gralmente. un jugo). Obviamente se encuentra de todo, pero no deja de ser económico y rico. Por ejemplo, en los mercados se puede acceder a un menú por 4,5 soles (alrededor de U$S1,4 o 20pe argento) 
Pero caminar, pintar y comer no fue lo único que hice en este tiempo en Cusco. También me he reunido con un artista, Justo Cano, quien me abrió su lugar de trabajo para una entrevista. Un placer conversar con él y aprender más sobre arte. Ese arte que tengo abandonado y útimamente me está llamando de diferentes formas.
Así estoy en Cusco, tranquilo y volviendo a mis deseos personales en la pintura. 
¿Será que este viaje se está transformando?
Cierto, a veces me olvido que todo se transforma!

domingo, 24 de abril de 2016

La Celestina, el paraiso de Coroico.

Hostal La Celestina, el paraiso.
Cuando contacte a Martín, del hostal La Celestina por el intercambio de trabajo por hospedaje, pensé en que sería una buena desconexión de los lugares clásicos por donde viajan la mayoría de los mochileros. Acordé llegar un día miércoles y así fue como me despedí de Yerko, un compañero de viaje de Chile, y junto a Paula partimos hacia Coroico. 
Para acceder a Coroico se debe tomar un mini-bus en la terminal Minasa, en el barrio Villa Fátima. El costo del pasaje es $20bol. La ruta está asfaltada hasta Yolosita. El mini-bus sale de La Paz y hace un parada para cargar combustible, de ahí en más no se detendrá, es la única posibilidad de ir al baño.
Nuevamente en la ruta, el primer tramo es subida, hasta La Cumbre, donde hade mucho frio y hasta en ocasiones cae nieve; en mi caso cayó agua-nieve. Lentamente el paisaje y la temperatura cambian. Primero se atraviesa un túnel, luego otro más largo y así nos adentramos en la Yunga boliviana. El color verde predomina. Mientras los hilos de aguas caen formando pequeños saltos embelleciendo el paisaje. Un paisaje rico en vegetación y sonidos. El calor ingresa en el mini-bus y rápidamente te quitás el abrigo que llevás puesto. Un cartel anuncia que en el siguiente desvío se accede al Camino de la muerte -Dead road-, una travesía que actualmente se realiza en bicicleta y también cuando el camino asfaltado está cerrado. A las dos horas de viaje se observa Coroico desde lo alto del camino. Lo que me sorprendió es que sea un pueblo en la copa de un cerro, generalmente están al pie de estos. Cuando llegamos a Yolosita, el camino se convierte en empedrado hasta Coroico, ya nos queda media hora de viaje. 
Con Paula preguntamnos como llegar a La Celestina y caminamos hasta allá. El hostal se encuentra a un kilómetro y medio del pueblo, el camino es en bajada y empedrado, ya que es la continuación del anterior. Al llegar al hostal, ingresamos por un portón y recibe Ana, la esposa de Martín; a quien interrumpimos su siesta. 
Martín nos comenta de qué trata el trabajo de intercambió y nos mostra la casa y nuestra habitación. Más tarde subimos al pueblo a hacer compras para la comida. Conocemos los árboles de café al costado del camino y sin pensarlo una camioneta nos acerca a la plaza central de Coroico. Compramos y regresamos al hostal.
Limpiando las ricas mandarinas. Parte del trabajo realizado.
La noche estrellada nos recibie en el jardín, comiendo una ensalada, sentados, disfrutando de los sonidos de la naturaleza. La noche pasa y al día siguiente, desde temprano iniciamos el trabajo designado. Ana nos acerca una radio donde suena Gilda desde ese día todas las mañana. "Música de motivación para este tipo de trabajo" dece Paula. Y por mi cabeza aparece la imagen de mi madre escuchando Gilda en su casa, en Salta. Con ese ritmo terminamos el trabajo y almorzamos. Ana nos acompaña y más tarde salimos a comprar nuevamente al pueblo.
La noche llega y se va. El inicio de un nuevo día nos atrapa trabajando en el jardín. Ese día y a partir de entonces Ana cocinaría al mediodía ricos platos. El primero sería tarta de espinaca con queso, ¡delicioso! Luego arroz con ensalada y las empanadas que preparamos la noche anterior. Le había comentado que me gusta el guiso de mondongo y que en casa de mi madre no pude comer. Ana lo preparó y estaba muy rico. También bajamos a conocer la pequeña cascada que se forma en lo profundo del jardín y recojer naranjas para hacer jugo.
Aprendí en casa de Ana y Martín a preparar budín, pan casero y la masa de las empanadas. Hice dos veces pan y una vez budín. Hicimos pizza y mi último día de estadía hice ravioles caseros.
En el hostal conocí a Martín, un mochilero que dicta un curso de la voz; a Jazmín y a Petr, que es de Rep. Checa (no Checoslovaquia, se separaron -fue un chiste recurrente-). Había una energía tan agradable en la casa que a todos nos costó dejarla. El aire familiar y las risas constante potenciaban el bienestar y el haber elegido correctamente La Celestina como lugar para hospedarse. 
El día lunes llegó un nuevo amigo, Anatole. Él es alemán. Recorrió el camino de la muerte en bicicleta y se lastimó en el camino. Extravió su pantalón (aunque 2 días después lo recuperó). Es alguien tranquilo, con una sonrisa contagiosa y compañero. La última noche preparó unos panqueques vegetarianos exquisitos. Me invitó a visitarlo cuando llegue a Alemania.
Martín, Jazmín, Ana, Anatole, Petr y yo. Fotografo: Martín.
Dejé La Celestina el sábado a las 6 de la mañana. Martín y Ana se levantaron para despedirme y yo, bajo la luna llena, el cielo estrellado y una sonrisa me despedía de estos hermosos días en casa. Todo mi agradecimiento a ellos.
El camino es así a veces. El camino nos sonríe y nos abraza de manera tan cálida que algunas cosas desaparecen de la mente.
Llegué para irme, como todos en este mundo y por esta razón vivir es algo que se debe disfrutar día y noche. Sonreír sana el alma y yo andaba necesitando una dosis de risa descontrolada.
Extraño a mis amigos.